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Original / primary: Spanish Gemini
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A estos dos cautivos que veis estar aquí,
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aquellos que están de pie, ambos están de pie, no sentados;
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de esto sois vosotros mis testigos de que digo la verdad.
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El anciano que habita aquí es Hegio, el padre de este.
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Pero cómo es que sirve a su propio padre,
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eso lo expondré aquí ante vosotros, si me prestáis atención.
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Este anciano tuvo dos hijos nacidos;
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a uno, un esclavo, cuando tenía cuatro años, lo robó
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y, huyendo de aquí, lo vendió en Élide
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al padre de este.¿ Ya lo tenéis? Es perfecto.
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Niega, por Hércules, aquel último. Acércate.
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Si no hay lugar donde sentarse, hay donde caminar,
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cuando obligas al actor a mendigar.
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Yo, por tu causa, para que no te equivoques, no voy a reventar.
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Vosotros, que podéis ser censados por vuestros propios medios,
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escuchad el resto: no me interesa usar lo ajeno.
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Aquel fugitivo, como dije antes, al padre de este,
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a quien, huyendo de casa, había robado a su amo, lo vendió.
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Este, después que lo compró, se lo dio a este hijo suyo
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como peculio, porque tenían casi la misma edad.
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Este ahora sirve en casa a su propio padre, y el padre no lo sabe;
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pues, en verdad, los dioses nos tienen a los hombres como si fuéramos pelotas.
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Ya tenéis la razón de cómo perdió a uno.
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Después que los etolios guerrean con los eleos,
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como sucede en la guerra, es capturado el otro hijo:
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el médico Menarco lo compra allí mismo en Élide.
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Comenzó este a comprar cautivos eleos,
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por si pudiera encontrar a alguien que cambie al suyo,
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aquel cautivo: no sabe que este, que está en casa, es el suyo.
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Y puesto que ayer se enteró de que, de alto rango
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y de alta alcurnia, había sido capturado un caballero eleo,
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no escatimó en precio, con tal de salvar a su hijo:
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para poder reconciliarlo más fácilmente a casa,
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compró a estos dos del botín a los cuestores.
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Estos, sin embargo, entre sí han urdido este engaño,
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para que este esclavo envíe a su amo de aquí a casa.
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Y así, entre ellos, intercambian la ropa y los nombres;
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aquel es llamado Filócrates, este Tíndaro:
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el de este, hoy, lleva la apariencia de aquel, y este la de aquel.
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Y este hoy llevará a cabo esta astuta falacia,
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y hará a su amo dueño de su libertad,
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y de la misma manera salvará a su hermano
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y lo hará regresar libre a la patria junto a su padre,
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sin saberlo: del mismo modo que a menudo ya en muchos lugares
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alguien hizo más bien sin saberlo que sabiéndolo.
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Pero, sin saberlo, con su propia falacia
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así prepararon y urdieron el engaño
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y así ellos, por su propia decisión,
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para que él permanezca aquí en servidumbre junto a su padre:
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así ahora, sin saberlo, sirve a su propio padre;
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¡ qué poca cosa son los hombrecillos, cuando reflexiono!
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Este asunto será actuado por nosotros, para vosotros la fábula.
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Pero aún hay algo sobre lo que he querido advertiros brevemente.
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Sin duda, valdrá la pena prestar atención a esta fábula.
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No ha sido hecha de forma apresurada ni como las demás:
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ni contiene versos obscenos, ni indignos de mención;
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aquí no hay alcahuete perjuro, ni meretriz malvada,
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ni soldado fanfarrón; no temáis,
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porque dije que hay guerra entre los etolios y los eleos:
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las batallas ocurrirán fuera, fuera de la escena.
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Pues es casi injusto, con el vestuario cómico,
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intentar de repente representar una tragedia.
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Por tanto, si alguien espera una batalla, que busque pleitos:
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si encuentra un adversario más fuerte,
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yo haré que presencie una batalla no buena,
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tanto que después odie verlas todas.
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Me voy. Saludos, jueces justísimos,
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excelentes combatientes en la paz y en la guerra.
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La juventud me puso el nombre de" Escorto",
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porque suelo ser invocado en el banquete.
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Sé que los burlones dicen que esto está dicho absurdamente,
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pero yo digo que con razón. Pues un" escorto" en el banquete,
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el amante, cuando lanza los dados, invoca al" escorto".
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¿ Es invocado o no lo es? Lo es, clarísimamente;
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pero, por Hércules, en verdad nosotros, los parásitos, más claramente,
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a quienes nadie nunca llama ni invoca.
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Como ratones, siempre comemos comida ajena;
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cuando los asuntos se posponen, cuando los hombres van al campo,
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al mismo tiempo se posponen los asuntos para nuestros dientes.
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Como, cuando hace calor, los caracoles se esconden en lo oculto,
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viven de su propio jugo, si no cae rocío,
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así los parásitos, pospuestos los asuntos, se esconden
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en lo oculto, desgraciados, viven de su propio jugo,
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mientras los hombres a quienes lamer están en el campo.
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Pospuestos los asuntos, somos parásitos cazadores;
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cuando los asuntos han vuelto, somos molosos,
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odiosos y muy molestos.
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Y este, por Hércules, a menos que el parásito pueda soportar
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golpes y que le rompan ollas en la cabeza,
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puede irse fuera de la puerta Trigémina a por el saco.
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Que esto no me suceda a mí, no es poco peligro.
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Pues después que mi rey se apoderó de los enemigos—
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así ahora guerrean los etolios con los eleos;
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pues esta es Etolia, allí fue capturado en Élide,
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Filopolemo, hijo de este Hegio,
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el anciano que habita aquí, cuyas casas lamentables
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son para mí, y cada vez que las veo, lloro;
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ahora este ha comenzado este negocio por causa de su hijo,
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deshonesto y muy ajeno a su carácter:
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compra hombres cautivos, por si pudiera